Este tipo de persianas tanto de P.V.C., de aluminio, de aluminio extrusionado o de madera, su reparación y funcionamiento es similar al de cajón exterior. Funciona normalmente con cinta de 22mm., con cordón, con cable trenzado interior con manivela o con motor, según prefiera.
Las reparaciones más frecuentes son:
El cambio de cinta, el cambio de cordón, el cambio de poleitas, todo esto si son persianas manuales.
El cambio de lamas (sobre todo las de P.V.C. ya que tienden a estropearse más; debido a causas del sol, el viento, la lluvia y el arrastre que llevan).
El cambio de los tirantes o flejes que son los que aguantan y levantan la persianas con el eje.
El cambio de topes de persiana o los recogedores.
Si la persiana lleva motor no necesita: ni cinta, ni topes, ni recogedor, ni poleitas. Siendo más complicado de deteriorarse la persiana, pero los motores se pueden dañar también a causa del mal uso o desprogramándose los finales de carrera (pero los finales de carrera pasa en un motor defectuoso).
Normalmente la vida de un motor es de 10 a 15 años, según el uso:
Las ventajas son que no se ve ningún cajón, solo una tapa de registro de la persiana, por la parte interior a la vivienda, ya que el cajón está hecho dentro de la fachada o pared de la casa, por eso se llama cajón de obra y su reparación es más sencilla que la persiana de cajón exterior, por el fácil acceso a ella; solo sacando la tapa de registro que siempre está en el interior de la vivienda.
La desventaja de este tipo de persiana, es que el cajón tiene que ser de obra, teniendo que estar empotrado a la pared de la fachada interiormente y suele ser algo más pesada que la de cajón exterior, por su mayor envergadura de lamas más anchas.
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